PARÍS.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, hizo ayer un último y desesperado intento por llegar a los votantes de extrema derecha y a los indecisos, luego de no haber podido sacar ventaja en el caldeado debate televisivo con el candidato socialista, François Hollande, antes de la segunda vuelta electoral del domingo.
El opositor encabeza los sondeos por entre seis y diez puntos, y se mostró calmado e imperturbable en las casi tres horas de confrontación con el mandatario conservador, quien tuvo problemas para estar a la altura de su rival y parecía estar agitado y tenso.
"La pregunta que había antes era si Hollande podía ser Presidente. Ahora nadie puede decir que no puede, así que ha ganado", dijo Dominique Reynie, jefe del grupo de expertos en política Fondapol. Comentaristas de televisión dijeron que Sarkozy se había desempeñado como un boxeador y que Hollande como un judoca, usando toques de ingenio y frases inteligentes para superar a su confrontador.
Todos los medios gráficos franceses coincidieron en señalar que la discusión entre los postulantes concluyó en un virtual empate, lo que benefició al socialista, que llegaba como favorito (ver "A Hollande..."). El diario Le Parisien calificó al choque de candidatos como "muy tenso y muy técnico".
La izquierda reivindicó inmediatamente su victoria en el duelo. "Hollande preside el debate", tituló el diario Libération, que responde a esa tendencia, mientras que el matutino de derecha Le Figaro aún confía todavía en la reelección del mandatario.
Sarkozy se dirigió ayer al 18% de los votantes que respaldaron al Frente Nacional (el FN fue respaldado por unos 6,5 millones de electores), de extrema derecha en la primera vuelta, pese a que su líder, Marine Le Pen, se rehusó a apoyarlo y anunció su voto en blanco. "La elección nunca ha estado tan abierta. Los sondeos están mintiendo. ¿Quién se beneficiará si ustedes votan en blanco? Beneficiará a Hollande, a la regularización de inmigrantes ilegales, a la locura del gasto excesivo", manifestó el mandatario.
Esa posición tiene costos políticos importantes. Ayer, el político centrista François Bayrou, quien en la primera ronda consiguió el 9% de los votos como candidato presidencial por el Movimiento Demócrata, anunció que votará por Hollande por el endurecimiento del discurso de Sarkozy. Sin embargo, no dio a sus partidarios ninguna orden y los dejó en completa libertad de escoger según la conciencia de cada cual. Ya antes, el socialista había logrado el respaldo del postulante del Frente de Izquierda, Jean-Luc Melenchon, que obtuvo el 11,1% en la primera ronda.
Ejes de campaña
La discusión sobre Europa y su futuro como bloque se ha convertido en uno de los mayores temas de la carrera electoral, además de la débil economía, el enorme desempleo, las políticas sobre energía nuclear y la inmigración, especialmente de musulmanes.
Los cierres de campana están relacionados con los objetivos partidarios. Sarkozy se presentará en Toulon (sur), bastión histórico del ultraderechista FN, mientras que Hollande respetará la tradición socialista de cerrar en la ciudad de Toulouse.
El domingo, 45 millones de electores están convocados a las urnas para elegir al Presidente de Francia, quinta potencia mundial, segunda economía de la Eurozona y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. (Reuters-DPA-AFP-Télam)